Sueño, ruinas

Anoche soñé contigo. Estabas en un sitio desolado de edificios grises. El lugar estaba en ruinas. Pocas paredes en pie, pocos techos en donde resguardarse. Todo era gris. Te veías muy ocupado. Te presenté a Carlos y le dijiste: “Hola, gracias por acompañar a Arturo. Eres muy valiente. ¿Cómo te lo agauantas?”. Seguiste en lo tuyo. Luego traté de que me prestaras atención y empecé el interrogatorio:

—¿Cómo estás? —te pregunté.

—Estoy tranquilo, estoy bien, pero estoy un poco cansado. Necesito irme de aquí y ustedes no me dejan.

—¿Qué es este sitio?

—Esas paredes grises son lo que alcanza a quedar en este mundo de lo que ustedes llaman tiempo. No puedo quedarme atrapado aquí. Debo irme. No tengo afán, pero debo irme — respondiste cortante.

—Espera, tengo una pregunta importante que hacerte. A veces siento muy fuerte tu presencia y siento que me ayudas en cosas. ¿Haces cosas desde aquí para ayudar a los que te quieren?

—Ustedes piden muchas cosas tontas, milagritos egoístas. Esas cosas me cuestan mucho trabajo y no sólo puedo hacer muy poco, no me interesa ayudarlos en eso. Tienen que ser más fuertes y dejar de llorar por todo. Las cosas que puedo hacer por ustedes son mucho más fuertes, más importantes y más profundas, pero ustedes no las pueden ver. Están enceguecidos por la realidad.

—¿Qué te atrapa?

—Necesito que me dejen ir con tranquilidad… y tristeza si es el caso. Habito de otra forma entre ustedes. Es eso lo tienen que entender. Si puedes explícales tú.

Te fuiste a atender unos asuntos. Yo recorría parte del lugar. Al rato volviste.

—¿Me puedes dar un abrazo? —pregunté.

Soltaste esa risa que tenías cada vez que yo decía una estupidez. Me respondiste con algo crueldad:

—Es obvio que no se pude. Además, tampoco hay tiempo —mientras decías esto señalabas los muros grises con la mirada.

—Por favor.

— A eso me refiero. Eso es egoísta, ese tipo de cosas son las que me atrapan.

—Entiendo, no molesto más.

Me di la vuelta sin esperanza. Cuando iba a abandonar el lugar sentí tu abrazo. Lo sentí en todo el cuerpo, la calidez, los brazos, la fuerza… Eras tú sin lugar a dudas. Te extraño. En el tiempo de este mundo hoy estarías cumpliendo 34 años.

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