Día 10

No puedo dormir. Será ver televisión. Están dando una maratón del repartidor neoyorquino gordo. Me gustaría ser él: masculino, varonil, peludo, tierno, sexy, troglodita, analfabeto, sin ambiciones. Pero no, me tocó ser yo. Debería reírme pero no entiendo. Ya van el tercer capítulo, ya estoy entendiendo, me estoy riendo un poco, creo que es hora de apagar esta mierda no hay sea me vuelva como él. Debo disfrutar el viaje, los viajes son para disfrutarlos, pero no puedo conciliar el sueño. Debería estar tranquilo pero no, me siento sólo, es un fastidio tener que estar conmigo mismo, no entro al Facebook porque me pone peor, no entro al Twitter porque está lleno de gente como yo, hace más de un año que cerré el Manhunt, el porno va perdiendo el chiste con los años. No me soporto. El individuo moderno está diseñado para no soportarse a sí mismo y buscar el centro en algo externo. Una paradoja producto del capitalismo. ¡Qué filosofo jueputa!  El sitio está lleno de negros grandotes vestidos de gángsters. Son ruidosos. El motel es igual al de No Country for Old Man. ¿En qué momento sale un loco con una escopeta? No puede ser, son las tres de la mañana y no tengo un culo de sueño. ¿Qué hago? Será masturbarme a ver si puedo dormir. Me quiero ir ya de Starkville, no me gusta este sitio, todo es en carro, dependo siempre de alguien que me lleve hasta para comprar un café. ¿Quien golpea en la venta? Me quedé dormido. Se acaban de ir. No tengo como llegar al campus. No he desayunado. El estómago no me para de sonar. Me siento observado. Estoy lleno de cosas, no sé por qué traje tantas cosas, no las necesito. Me quiero devolver ya al motel, sí, es horrible ese sitio pero tengo que dormir. Que desespero. La gente me irrita. Debería estar socializando pero la verdad odio estos eventos. Los temas de conversación no me capturan. Están hablando de lo maravillosos que son los carros norteamericanos modelo ochenta y tanto. Me valen verga los carros norteamericanos modelo ochenta y tanto, que se los meta Ford por el culo, en serie, uno después de otro. Me quiero ir de aquí. La gente me está fastidiando mucho, no quiero a nadie cerca. Necesito respirar. Me están mirando raro. Quiero estar en mi casa. Entiendo muy poco de las conferencias y tampoco socializo. Estoy perdiendo el tiempo. Me voy. ¿Pero a dónde putas si no tengo carro? Pues me voy a tomar aire. Aquí a la vuelta. Enjoy the campus. Necesito encontrar mi centro. Esto es muy estresante. No voy a poder hacer el doctorado. Es muy difícil. No puedo pensar con claridad. Se supone que escriba para el blog lo mucho que disfruto esta vaina. Me siento solo, solo, solo en el culo del mundo. Ya me había pasado, en Verbania, podría ser peor, podría estar en Verbania, donde ni siquiera te hablan los hijupuetas suizos porque se creen de mejor familia que el resto de la humanidad. Por lo menos aquí los negros se burlan de ti, te asustan, te coquetean, te joden la vida, te bendicen. Los matemáticos me ponen muy tenso, mucho. Pero tengo que tomar aire, ya es hora. No pienses en la tesis. La tesis no es de pensar, la tesis hay que hacerla. Me estresan las noticias de la casa, no quiero hablar con nadie de allá. A la mierda todos. No quiero saber nada de Bogotá. No tengo las tetas de Valentina cerca para calmarme ni el calor de mi gata ni el mal aliento de mi perra. Yo no soy para el primer mundo, definitivamente no, no quiero seguir “superandome”, me siento compitiendo contra algo y no sé contra qué o quién. Estoy mamado de esforzarme con el puto inglés. Six minutes english from the BBC World. Sigo en las mismas: me da pánico hablar. Me quiero ir de una puta buena vez de aquí. Quiero estar en mi casa, con mi gato, y mi marido, y mis estudiantes. Por lo menos en mi cuarto en Claremont, allá  puedo caminar, allá está mi saxofón, allá está la señora que me hace la visita, allá está Geraldine que se preocupa por mí, allá está la peruana que me tiene miedo. Quiero retomar mis clases en la Universidad, quiero volver a la normalidad donde tampoco me soporto pero es más llevadero. ¡Maldita sea! Sáquenme de aquí, esto es muy estresante. Me acordé que Sebastián está muerto. Me pongo a llorar en la conferencia. Nadie me puede ver afortunadamente. Si no van a empezar a preguntarme y sería muy incómodo. No quiero que nadie me hable. ¡NADIE! El llanto me alivia un poco, me pone algo ligero. Están explicando lo último en ecuaciones diferenciales de la dinámica de la auto-organización y cómo los individuos se repelen y se atraen. Es una charla interesante. El expositor no entendió mi pregunta a causa de mi inglés, que idiota, me hubiera quedado callado. Debo ver cómo me deshago de estas cosas. No puedo llegar al banquete como un ekeko.

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