Día 23

El aprendiz ha viajado desde lejos para su entrenamiento con el maestro. Fue un camino largo y toruoso. El maestro revisa varias veces al día lo que el aprendiz hace. Cada vez le exige más. El aprendiz se siente muy presionado, no se siente capaz, duda constantemente de sus capacidades. No hay tiempo para quejarse. El entrenamiento es duro pero el aprendiz lo pidió así. Quien lo manda. El aprendiz debe seguir los movimientos de su maestro. Son muy rápidos. Por paciencia o lástima, el maestro repite algunas veces los movimientos un poco más lento. Es una lucha permanente. El aprendiz entiende prontamente que no es contra otros, no es contra el maestro, es contra él mismo. Debe vencer sus miedos. En ocasiones el aprendiz siente que alcanza los movimientos de su maestro. Es pura ilusión. En realidad el aprendiz es perezoso y cree que va a conseguir las cosas con cierta facilidad. Debe esforzarse más. El aprendiz ha comido mucho hoy.

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