Día 24

Dijeron que el que quisiera ir a la cena, que fuera. No sé para qué me obligo a socializar. Creo que siento la voz de Sebastián diciéndome: socializa, no tienes suficientes amigos, deja de ser tan huraño… No me caracterizo por mis grandes habilidades sociales. En Colombia aprendí a defenderme, pero este no es mi territorio y los matemáticos me ponen muy tenso. Cuando era sardiano la mayoría de las veces que iba a fiestas terminaba en un rincón como todo un desadaptado. Luego le cogí mucho fastidio a todo lo que implicara socializar: fiestas, reuniones, cenas, congresos…. Cuando estaba con Sebstián él se encargaba de esa parte y me explicaba, y me decía qué hacer, y qué decir, y qué no decir, y era más fácil para mí todo. Ahora que Sebastián está muerto interioricé una voz que aparece cada vez que tengo que socializar: esfuérzate un poco más, vas bien, no puedes vivir encerrado. Cuando estuve en tratamiento, mi psicóloga me dijo que yo tenía mi personalidad esquizoide complicada, que ni modo, que tratara de aceptarlo y que eso mejoraría las cosas. De todas formas no es todo el tiempo. Y tampoco estoy tan mal. Ayer en la cena me iba dando otra vez el ataque, el desespero, la ansiedad, que se me corta la respiración, que me dan ganas de chillar y de pegar un grito: ¡los odio a todos, sáquenme de aquí! Como en esta universidad han escogido a muchos genios matemáticos del mundo, el índice de desadaptados per cápita es altísimo. Hay un man que se pone un gorrito del puerco espín de Mario Bross. Hay otro que me mira fijamente y no me contesta el saludo, me asusta un poco, pero ya me di cuenta que no me mira. Debe estar pensando en la Hipótesis de Riemann (o algo pareceido) aunque parezca que me  está mirando. Una chica llevaba con la mano levantada alrededor de quince minutos y nadie la veía. Sólo la veía yo. Saqué fuerzas para ser valiente y dije, ¡hey!, acá hay una pregunta. Otro man, que parece heterosexual, aunque no sé qué tanto, se dio cuenta que tenía la misma camisa que yo. Al notarlo se hizo en un rincón todo el tiempo como si le hubieran pegado. Todos estos ejemplos los tengo presentes cuando me entra la ansiedad: hay gente más jodida que tú, me digo, recuerda, hay gente más jodida que tú. Que haya gente más jodida que yo no me hace sentir mejor.
Oración para los días que toque socializar: Acepto que soy un desadaptado, sé que puedo manejarlo, oremos por los que están más jodidos que yo, líbrame de tener que gritar en la mitad de la reunión. No me dejes enconchar. Sebastián está conmigo. Amen.

2 comentarios sobre “Día 24

  1. Llevo varios días pensando un comentario a este post. Tengo solo una palabra: conexión. Me sentí leyendo sobre mí misma. Encontrar mi cómic ahí lo confirmó.Un abrazo, eres muy valiente al forzarte a salir del aislamiento.

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