Día 29

Estoy aprendiendo a no quejarme por todo. De hecho, estoy aprendiendo a no quejarme de nada. Mejor dicho, de pocas cosas. Cuando era pequeño, incluso adolescente, recuerdo mucho disfrutar todo lo que hacía. No recuerdo ser tan quejetas. No sé en qué momento me empecé a quejar de todo: del tráfico, de las deudas, del sueldo, del trabajo, de estar cansado, de levantarme tarde, de la comida, del ruido, de la chusma, del mal sexo, de que no me presten atención, de las redes sociales, de mi cuerpo, de no ser un genio de las matemáticas, de no ser un genio de la música, del capitalismo, del comunismo, del presidente, del alcalde… La lista es interminable. La soledad me ha obligado, a las buenas y a las malas, a enfrentar la vida con otra actitud. Es eso o el suicidio. 
Compré para el Kindle “Sin Destino” de Imre Kertész. Lo leo en las noches. Es el relato de su paso por Auschwitz. Ya lo voy a terminar, gracias a dios. No es una lectura fácil de soportar, mucho menos antes de dormir. A mí nunca me han gustado las películas de judíos que sufren y sufren. Me aburre mucho la misma historia de siempre. Jartísimas todas. Pero, esa historia contada por un tipo que sabe escribir y que vivió esa vaina, es otra cosa. Es una experiencia mucho más cercana. El autor describe cómo empieza a sufrir distintos niveles de sed, distintos niveles de hambre y distintos niveles de cansancio. Cada nivel, es efectivamente, más difícil y más intenso que el anterior. Para llegar a un siguiente nivel deben pasar meses o años. Para escapar de lo que le toca vivir recuerda los malos días, los días en los que se quejaba de todo, los días en los que le iba mal en el colegio, los días en que tenía problemas con la mamá. Esos eran sus buenos recuerdos.
No sé nada de las desgracias que me esperan. No sé si en algún momento termine preso por homosexual porque alguien cambió la legislación, no sé si me quiebre y me toque comer física mierda, no sé si me accidente de gravedad, o me de cáncer, o me quede cuadrapléjico. No quiero que nada de eso pase. Hoy, en este momento, soy un tipo privilegiado. Me pagan por estudiar lo que a mí me gusta, vivo en el cuarta mejor ciudad para vivir de todo Estados Unidos, en Bogotá vivo en un sector privilegiado, nunca me falta la comida, me falta el sexo pero eso lo soluciono en diciembre, el agua sale caliente y con buen chorro, mi director es un duro y es buena gente, tengo un novio que me adora, una familia que me adora, unos amigos que me adoran,  hago lo que se me da la puta gana todos los días, disfruto lo que hago, puedo tocar saxofón en las tardes, puedo leer lo que yo quiera… La lista es interminable. No tengo ningún derecho a quejarme. Así me toque comer en McDonalds todos los días, no ningún derecho a quejarme. Ahí sí como dicen las mamás, piense en los niños de Africa.
Desde hace unos días, todas la mañanas (siendo ateo) me levanto dando gracias (no sé a quién) por las cosas que tengo y que estoy viviendo. Como Violeta Parra, doy gracias a la vida. No sé si me merezca todo esto. No creo en dios, no es por cuestiones filósoficas, he intentado creer, en serio. Inculso en los momentos más difíciles y no he podido. Creo que mucho de lo que tengo no me lo ha dado dios. Ha sido en parte la suerte, en parte el amor recibido y en parte fruto de mi esfuerzo. No sé en que momento me volví tan quejetas. Puede ser por vainas jodidas del pasado difíciles de superar. El caso es que la soledad me ayudó a darme cuenta que no tengo nada, ni mierda de qué quejarme en la vida.

4 comentarios sobre “Día 29

  1. Definitivamente uno tiene -cada día y cada instante- disfrutar lo que tiene, disfrutar a su pareja, disfrutar su ropa, disfrutar lo que quiere ver en Tv, disfrutar el cine, disfrutar los amigos, disfrutar llorando, disfrutar la soledad, disfrutar hablando solo, disfrutar cuando lo escuchan, disfrutar cuando ayuda al que lo necesita, disfrutar la masturbación, disfrutar cuando uno puede hacer reír a otro y demás

    Me gusta

  2. csglr09: Yo también digo lo mismo, y agradezco a la vida todo lo que me ha dado y lo que sigo logrando. No tengo mucho de qué quejarme. Darse cuenta de eso es una maravilla, asi uno uno insista en quejarse a ratos.Me alegró mucho esta entrada. Un abrazo.

    Me gusta

  3. Me gusta leerlo,disfruto haciendolo. He encontrado cosas que no son del todo mi gusto pero no podría dejar de hacer algo que disfruto solo porque no entiendo, comparto o creo algo distinto, eso sería demasiado torpe. Tener tanto tiempo para leerlo es algo que yo debo agradecer y en su caso creo que la mayoría de las cosas que menciona (como cosas por agradecer)son fruto de su esfuerzo. Siga escribiendo….por favor!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s