Día 38

El sábado en la mañana me levanté tardísimo. Geraldine me dijo que me estaba esperando para desayunar. Me mató. Geraldine compró dos huevos, uno para ella y otro para mí y me hizo desayuno. Me remató. Una vez a la semana hago mercado para el desayuno y la cena. Siempre compro flores. Esta vez le regalé unas astromelias a Ruth. Aquí nadie sabe cómo se dice astromelia en inglés pero tampoco importa. Ruth me pidió que le ayudara a repartir dulces a los niños que golpearan a la puerta. Tengo un problema político serio con el dulce, evito al máximo su consumo, el dulce es un veneno y debería estar prohibido para los niños. No me parece gracioso regalarles dulces. Superé el asunto y repartí dos dulces por cada niño y en cada tanda me comí uno. Ruth hizo una cuenta magistral sobre los dulces que quedaban: incluía el número de niños, el número de dulces por niño y el número de dulces que me comía yo.  Le expliqué que no era muy bueno con la aritmética escolar, le expliqué que hace mucho tiempo no tengo contacto con eso y que como matemático hacía otras cosas. Es la primera vez que una persona que no ha estado en contacto con las matemáticas no me reprocha con sorpresa y burla. Ruth me preguntó sobre mi tesis, hice una explicación tan sencilla como pude. A los matemáticos no les gusta hacer eso porque pierden precisión y sufren cuando eso pasa. No es mi caso. Ruth me pidió que le mostrara mi cuaderno de cuentas. Es la primera vez que alguien me dice que quiere ver mi cuaderno de cuentas. Ni mi director de tesis quiere ver mi cuaderno de cuentas. Le pareció muy bonito. Esa fue la expresión que usó. Yo estoy de acuerdo con ella, a mí también me parece muy bonito. Ruth me invitó a cenar tacos de pescado. Todos se dieron cuenta de la clase de comensal que soy y me regalaron el taco que no les cupo. Geraldine me preguntó que si las tarjetas de agradecimiento para los donantes le están quedando bonitas. Ya llevamos casi 2000 USD. Le dije que estaban preciosas. A Geraldine le voy a dejar mi herencia cuando me vaya: mi bicicleta, mi taza de café bonita, mi atril, mi tapete de yoga, mis colores y mis libros de Hemingway, Faulkner y Wilde.

3 comentarios sobre “Día 38

  1. Que bonito, hijo mío, que no pierdas la costumbre de alegrar los espacios con esa belleza que refresca la vista y emociona el alma, que nos proporcionan las flores. Y que alegría que no hayas perdido tu inigualable apetito y tu magnífica capacidad de apreciar los alimentos preparados con afecto y consumidos con buena compañía.Espero que la suma de las donaciones se "engruese" rápidamente. Por lo que has compartido acerca de Ruth, creo que se merece toda la solidaridad que se pueda convocar. ¿Percibo que tu tuviste todo que ver con esta campaña? Con respecto a ti cuaderno de cuentas, no solamente ese cuaderno es bonito. Yo tengo guardados otros tantos que también son hermosos. Lo único que envidio, es que no sé si me quieras regalar ese también.Finalmente, espero que Geraldine pueda disfrutar de tu herencia, gozándose tu bicicleta, tu tapete de yoga, tu tasa bonita, tus colores (que toda la vida te han encantado) y tus libros. Te amo, hijo de mis entrañas.

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