Día 42

Si eres rico, independientemente de si eres perezoso, latino o gay, Estados Unidos es un buen lugar para vivir. Si tu papá no es dueño de IBM y eres medio negrito o maricón, descarta el Cinturón Bíblico. El odio a los diferentes en esa región es más profundo que en Europa y, a diferencia de Europa, no se  venden hipócritamente de civilizados. Si estás enfermo de algo y no tienes acciones en Wall Street, ni te acerques por acá. Ni siquiera la gente que ha trabajado toda su vida puede enfermarse. Si te enfermas lo pierdes todo y sales del juego, es una de las reglas. Si eres joven, saludable, genio en alguna cosa o amas trabajar sin descanso, y, sobre todo, te gusta competir, este es un buen lugar para ti. No esperes a que tu mamita te haga el desayuno en la mañana. Aquí la pelea es peleando. Todo está dispuesto para que no pierdas ni un segundo de valiosa productividad laboral. Si los antiguos griegos fueron hijos de Gea y Urano, los gringos son hijos del dios Trabajo y la diosa Productividad. La religión aquí es el capitalismo. La versión de la santísima trinidad, padre, hijo y espíritu santo aquí es: capitalismo, democracia y libertad. Son sinónimos los tres, no se te ocurra cuestionar eso.
No tienes la excusa de que en Soacha hubo paro de transportadores o de que la impresora sacó la mano.  Aquí las cosas funcionan, no te puedes hacer el pendejo. Las máquinas te liberan de trabajos innecesarios para que te puedas someter al trabajo importante. Debes estar dispuesto a desayunar tortilla de mierda con lechuga mientras conduces todos los días al trabajo si toca. Pero, si dicen a las 10 de la mañana, es a las 10 de la mañana, no a las 10:07 o a las 11:30. Si entiendes las reglas del juego, muy pronto podrás comprar el televisor de tus sueños. Si además tienes algún talento, eres astuto y no vives comprando cosas que te hagan ver como una patética imitación de Paris Hilton, puedes incluso llegar a hacer plata. Es lo que hace interesante el asunto, todo se mueve por el consumo producto del trabajo, pero si consumes mucho (o consumes mal) no creces, y si no creces, sales del juego tarde o temprano.
Si sales del juego la vas a pasar muy mal. No esperes la solidaridad de los demás. Todos están muy ocupados tratando de «salir adelante». Si bien las causas filantrópicas reciben millones de dólares, tú no eres una de esas causas.
En resumen: si eres bueno en algo, estás convencido de que nunca te va a dar cáncer y te gusta competir, aquí está todo dispuesto para que puedas ser el mejor. 
A mí me debe faltar testosterona porque competir me da una jartera infinita. Prefiero poder almorzar con calma comida hecha con cosas compradas en Paloquemao acompañado de mis amigos. Eso sí, me gustaría tener una oficina con teléfono, gavetas e impresora. Esas son mis nuevas excentricidades capitalistas.

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