Día 44

La política aquí es del putas. Los partidos están increíblemente organizados. No hay una falsa diversidad de candidatos. Es más o menos claro lo que ofrecen. No hay ni derechistas ni izquierdistas vergonzantes. Los voluntarios de los partidos piden con pasión voto por voto en las casas. También donan plata. Hay mucho más circo en el medio y eso hace que todo sea más emocionante. Es una lucha de muchos millones de dólares entre dos titanes. Se respira testosterona. Por más payasada que parezca, creo que es mejor que otra guerra de secesión.
Blanca, Sebastián y Angélica fueron becarios del NDI que es el instituto del partido demócrata. De ellos aprendimos, en la práctica, la importancia de la técnica y la estadística en la política. Esta mañana Angélica defendió a Canal Capital de los ataques de un concejal homofóbico. La estadística nos ayudó un poco a que eso fuera posible hoy. Aquí la estadística y la política tienen una relación muy estrecha. Javier escribió algo al respecto. En Colombia los candidatos y los ciudadanos desprecian la estadística, hacen chistes ridículos, no tienen en cuenta las recomendaciones y, en general, todo lo relacionado con la medición de la opinión es reducido a gritería. Los analístas posan de inteligentes demandando fichas técnicas que no entienden. Los presentadores de televisión confunden 51% con 50% más 1. Le pasó, varias veces, a Jorge Alfredo Vargas interpretando el primer referendo de Uribe. Cuando se encontró el cuerpo de Carlos Castaño, el entonces Fiscal General de la Nación se inventó el número 99,999,999,99,999,9% de confianza en todos los medios nacionales. Nadie dijo nada. No he podido encontrar los videos que lo prueban. Esa es la estadística en los medios y en la política colombiana: gritería y analfabetismo en el pensamiento proporcional. Son los medios de comunicación de un pueblo gritón y analfabeta.
Ruth y yo íbamos por Obama. Algún día entenderé por qué los inmigrantes que llegaron aquí con un brazo adelante y otro atrás o por qué los gays que sufrieron el matoneo más cruel en el Cinturón Biblico votaron por Romney. Por ahora me alegro de que haya ganado el morocho. Ruth se acostó más tarde de lo usual. El discurso nos pareció un tanto vacío, parecía querer emocionar a las masas no más. Los blancos de bien del cinturón biblico se refieren a Obama igual que lo hacen los blancos de bien de Chacao refiriendose a Chavez, le dicen “el macaco comunista”, “the comunist monkey”.  Al fin de cuentas, la política despierta las mismas pasiones y los mismos odios en un país del tercer mundo o en la primera potencia mundial.

2 comentarios sobre “Día 44

  1. Aunque me gusta el entusiasmo, también he visto (en años de vivir en Estados Unidos, en zonas distintas) mucho griterío y mucho analfabetismo allá. Claro, hay zonas de zonas, no todo es igual. Pero basta prender un talkshow conservador para que se le suba la tensión a uno mucho más allá de lo saludable con oírlos mentir, engañar, y sí, gritar mucho. Lo bueno es que también hay redes decentes suficientemente amplias para que la cosa sea menos terrible.No conozco a nadie cercano a mí que no fuera por Obama. La única "cercana" (porque la leo mucho) que no iba por Obama es Camille Paglia, pero ella iba por la candidata del partido Verde – en general Camille es demasiado radical para Obama.Lo que sí es muy distinto, Arturo, es Chacao del cinturón bíblico. Chacao es el Chapinero de Caracas, ni más ni menos. Hasta en el nombre se parecen un poco. Como en Chapinero, viven ricos mezclados con clase media (y como en Chapinero, hay pobres también). Como en Chapinero, hay ámbitos de tolerancia con la comunidad gay en Chacao, hay lugares de teatro experimental (interesantísimo), viven matemáticos (como yo que vivo en Chapinero, mi amigo y colega Carlos Di Prisco es de Chacao, y Goyo Mijares que ahora está en la Javeriana vivió en Chacao un tiempo), hay alcaldes locales progresistas y preocupados por temas como el espacio público y la construcción de temas interesantes más allá de la política estándar. Como Chapinero, Chacao era un pueblo que quedó metido en la gran ciudad y como Chapinero, la parte alta de Chacao está pegada a unas montañas maravillosas. Se me olvidaba (last but not least): como en Chapinero, en Chacao se consiguen las mejores empanadas del mundo 🙂

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