Tengo la siguiente teoría: lo que se hereda de los padres también se rige por el Principio de la Mínima Acción. Ilustraré con un ejemplo. Mi papá es disciplinado y neurótico. Mi mamá, por su parte, es carismática y glotona. Yo no podía salir disciplinado y carismático, no. Yo tenía que salir neurótico y glotón. Dentro de unos años me veré prostático, artrítico, diabético y, seguramente, más neurótico.

La torpeza parece ser una de esas cosas que me otorgó la naturaleza. Es una herencia de mi padre que en mí se manifiesta de manera amplificada. En las cenas familiares esperan el momento en que Arturo derrame el vino sobre el mantel blanco. Pueden ser varios momentos con distintos líquidos y salsas. Aveces me consuela un poquito saber que hay torpes más torpes que yo. Qué día con Andrés fuimos a almorzar pasta. Nos ofrecieron, a punta de eufemismos, un par de baberos de papel. Parece que la torpeza se nota en la cara. Andrés me confesó que por eso no se pone nunca-jamás nada blanco. Es un torpe experimentado, tiene más o menos sistematizada la vaina. Al final vimos cómo los baberos, en efecto, eran necesarios.

Hoy salí temprano a hacer vueltas burocráticas en La 40. Los bicicleteros de los estudiantes de ingeniería no dan abasto. Me tocó encadenar mi bicicleta sobre otras dos bicicletas que estaban encadenas en una esquina de uno de los bicicleteros. No pude dejar el casco en la guaya como de costumbre. Me tenía que responsabilizar de la maleta, el termo y el casco. Muchas cosas juntas. Sabía que tarde o temprano algo iba pasar.  Las llaves de la guaya, la celadora pidiendo el carnet, muchas cosas pocas manos, entro a La 40, me pide el carnet una segunda celadora, no lo encuentro, billetera, bolsillos, llaves, termo, casco, me devuelvo, le reclamo a la celadora inicial el no haberme devuelto el carnet, si se lo devolví, llaves, billetera, casco, termo, bolsillos, pegado al celular está el carnet, que pena celadora inicial, vuelvo a entrar, muchas cosas, trato de disminuir el número de elementos en la mano, buenos días vengo a pedir un certificado. ¡CATAPÚN! Se me escurre la maleta por un costado, el casco cae sobre el mostrador, tumbo el termo y hace su ruido metálico y estrambótico tan característico (debo seguir el ejemplo de Andrés, debo conseguir un termo de caída silenciosa).

No pasó nada. Poco público. Sólo me sentí como un culo. Maldita torpeza.

 

7 comentarios sobre “

  1. A veces creo que uno intenta hacer un montón de cosas a la vez y no se toma el tiempo de hacer una, luego la otra, luego la otra.

    Cuánto afán en lo cotidiano. Siento que es como trotar, uno encuentra su ritmo y de ahí no debería salirse.

    Me gusta

  2. Mi Artu, para que te sirva de consuelo, no conozco una sola persona que no se manche con la salsa cuando come pasta. Hasta a mi me ha pasado!!!!! y eso que soy mas neurótica y cuadriculada que tu.

    Me gusta

  3. Ja, ja, ja. Servir el jugo de la jarra, el vino, la sopa, la salsa, el café, el té, agüepanela, arroz, carne, ensalada, champú, crema para el cuerpo y la cara, etc. Ya conozco estos chascos desde que eras chiquito. Igualitico a tu papá, naciste torpe y a veces te da recaída. Yo ya sólo me río y guardo algunas precauciones con mis hermosos manteles blancos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s