5

Desayuno-almuerzo de hablar carreta con Carlos. ¿Tenemos la autoridad moral para juzgar rituales de otras culturas como machistas, crueles o salvajes? Saquemos la ablación femenina de la discusión. ¿Hasta qué punto a nuestra cultura (si es que hay algo a lo que se le pueda llamar así) no le hacen falta ciertos ritos? Nuestros niños no tienen un rito de iniciación que les diga que ahora son hombres, que deben responder por ciertas cosas, que deben crecer. Algo parecido pasa con nuestras niñas. El rito de la fiesta de quince ya no tiene mucha vigencia ni significado. El rito de llevar al niño a donde las putas tampoco. ¿Qué significa para nosotros ser hombre? ¿Qué significa ser mujer? ¿Qué rito tendríamos con nuestro hijo o con nuestra hija para decirle que ahora es un hombre, que ahora es una mujer, que ya no es un niño, que ya no es una niña?  Los primíparos llegan a las universidades como si la vida hubiese hecho gárgaras con ellos y luego los hubiese escupido en los salones. En sus caras se ve “¡¿qué carajos hago yo aquí?!” La semana de inducción parece ser un rito insuficiente. Aún así, estamos llenos de ritos. Comer es un rito: poner el mantel, los individuales, los cubiertos, sentarse, no empezar hasta que estén todos, dar las gracias. La clase es un rito: hay que llegar temprano, no está bien visto comer en el salón, el profesor tiene cierta autoridad y es escuchado. El despertar a la pareja con tinto en la cama es un rito. Escribir todos los días en este blog también es un rito.

6 comentarios sobre “5

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s