28

Esta es la primera vez que saco los trapitos al sol. No me gusta hablar de los problemas de la universidad públicamente porque es mi sitio de trabajo. En todo caso, algunas cosas ya han salido a los medios y pues no los pienso aburrir con los detalles de la revolución. Los historiadores marxistas de la educación superior en américa latina se encargarán de eso.

Como de costumbre, cuando un sector de la universidad se siente afectado, grupos de estudiantes bloquean con sillas las puertas de los salones y las oficinas. Esa es razón suficiente para detener la universidad. Parece ser que en este caso es la única razón que tienen. La argumentación de los estudiantes va desde el estudiante en coma hasta la ministra Parody. Una de las cosas que exigen es que no se  separe en dos facultades ciencias y educación. Es que no se ayudan. ¿Piensan convencer (los de educación) a los de matemáticas, de que no les conviene separarse (de educación) prohibiéndoles estudiar? Vuelva y lea y verá que es hasta chistosa la pregunta. Mientras la agenda de los defensores de la educación (que no se quieren dejar educar) está muy apretada (toma cultural, mundialito de varios deportes, campamento), los de matemáticas piden que se les respete una cosa: que los dejen estudiar.  Parece que en las carreras de matemáticas de las universidades públicas la ñoñera, la apatía, la godarría  (o como quiera llamarle) son invariantes. Cuando bloqueaban la entrada del edificio de matemáticas en la Nacional, siempre había bonche. Alguna vez un profesor rompió las cadenas de la revolución (las que no dejaban entrar al edificio) y todos salieron corriendo detrás a los salones, como si repartieran drogas. Incluso el profe Andrés alcanzó a hacer clase en un Oma. Eso me contaron. Me lo imagino escribiendo en  los individuales de papel, en las servilletas y en la mesa, a lo Banach.

Pues hoy llegaron casi todos los estudiantes a clase. Gracias al Whatsapp nos vimos en uno de los balcones de la Macarena. Tenemos una estrategia contrarrevolucionaria para buscar rincones adecuados. El ventanal hizo de tablero. Así fue como hicimos asamblea de análisis matemático y asamblea de variable compleja, compañero. Tocó abrir las sombrillas varias veces porque hacía mucho sol o porque lloviznaba un poco. La ventaja es que ese salón no tiene problemas de ventilación.

Así fue como terminamos de cara al Lema de Schwarz y de espaldas a la ciudad, como buenos reaccionarios.

 

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