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“Yo sí no tengo ese don de la docencia”, me han dicho muchas veces. Me incomoda el tono usualmente empleado y no tenía claro el porqué. Ahora me suena más a un “hay que ser muy idiota para querer ser profesor” disfrazado de halago.

Hace poco en medio de un sermón a los primíparos les dije que disfrutaba mucho ser maestro, que me encantaba enseñar. Hicieron una cara de sorpresa y sospecha moderadas. Luego dije algo así como que aprendía mucho de los estudiantes, de los buenos, pero sobre todo de los malos estudiantes. En ese momento la cara de sorpresa y sospecha ya no eran moderadas. Les dije que sí, que todo sería muy aburrido si todos los estudiantes fueran buenos. ¿Cuál es el reto en una clase donde todos son buenos estudiantes? Pues sí, saber algo de matemáticas para no quedar en ridículo, pero ¿aparte de eso? ¿Qué hace un profesor en un curso con chinos que aprenden y se enseñan solos? Debe ser aburridísima esa vaina.

Siempre me pregunto: ¿Qué hace que un estudiante sea mal estudiante?

La motivación es sin duda determinante. Por ejemplo, en el colegio era mal estudiante, casi todo me aburría, me parecía tan prefabricado, tan pendejo. Leer María y hacer tablas de logaritmos, vainas así. En la universidad la motivación no fue problema la mayor parte del tiempo. Uno como profesor se puede esforzar para que los contenidos y actividades sean interesantes, pero por más maromas motivacionales que haga el profesor, si el estudiante no encuentra la motivación en sí mismo, no hay mucho que se pueda hacer, más aún en una carrera que demanda tanta disciplina como matemáticas.

He notado que, la mayoría de las veces, el bajo rendimiento de un estudiante obedece a problemas en la casa o problemas personales. Cuando alguno siente confianza para contarme sus vainas o pedir ayuda me he encontrado con asuntos realmente dramáticos. Todos tenemos problemas, pero créame, hay niveles. La vida es muy cafre cuando demanda que la soportemos en su forma más dura y  al mismo tiempo espera que seamos buenos estudiantes. Pero hay casos. Algunos sólo necesitan hablar para descargarse y recuperar fuerzas para tomar un decisión. No es mucho lo que yo puedo hacer. Otros saben que su situación no va a cambiar en mucho tiempo y aguantan, dejan de ser malos estudiantes, terminan su carrera, tienen otras oportunidades. Para mí esos chinos son verdaderos maestros de vida, verdaderos guerreros, merecen toda mi admiración y aprendo cantidades de ellos. Creo que mi aprendizaje tiene que ver con la compasión en el sentido budista de la palabra, no en el sentido cristiano.

Ahora, tampoco me las voy a dar acá de María Montessori o Profe  Dalai Lama. Hay chinos que me desesperan, y mucho, malos estudiantes. No logro identificar si es un problema de motivación, problemas en la casa, pensamientos suicidas o qué carajos. Pareciera que lo único que queda es que se trata del estudiante vago. Los estudiantes así, que no son muchos afortunadamente, si me hacen pensar en que “hay que ser muy idiota para querer ser profesor”.

En la Universidad algunos profesores estilaban dejar ocasionalmente exámenes para la casa con algunos días de anticipación. Todavía me acuerdo uno que nos dejó Pacho en Análisis II, creo que era sobre equicontinuidad y el Teorema de Arzelà-Ascoli.  En ningún libro aparecía esa vaina solucionada. Internet no se usaba para eso aún. Estaba duro el bendito examen. Le preguntamos al profesor Takeuchi y el hombre se enredó con los epsilon y no pudo. Al final dijo algo así como: “esas son matemáticas de verdad, suerte con eso”. Como no pudo Takeuchi, dejamos de preguntar y nos tocó a nosotros. Algo le rasguñamos al final. De ese tipo de “parciales” aprendí mucho. Aveces los hago, pero creo que el final de variable compleja de este semestre es el más bonito que me ha salido. Es sobre una carta de Ramanujan a Hardy. Ahí los tengo estudiando que es lo importante. [Examen Final]

2 comentarios sobre “34

  1. Esas preguntas, alineadas normalmente con los indicadores de éxito estándar. “ser profesor no da plata, ser matemático no da plata y le toca lidiar con estudiantes vagos”

    A mí siempre me ha gustado guiar y ayudar, creo que me sirve para afianzar cosas y se me da bien. Creo que no habría sido mal profesor.

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