36

La masacre de Orlando me tiene congestionado. No me interesa sentar una opinión, hacer un análisis o echar discurso. No soy capaz de tomar distancia. Creo que me voy a desahogar. Y como lo que se siente no es muy interesante (menos si está escrito) puede parar de leer acá.

No sé qué decir. Me duele y estoy atorado. Aveces pienso en esto y se me corta la garganta. Se asoman lágrimas pero no salen. Preferiría llorar y ya. No puedo. No sé por qué o por quién llorar. No pensé que me fuera a afectar tanto. Pensar que no es en Colombia no alivia las cosas. Pensar en que los gringos van a electrocutar o envenenar o linchar al responsable, tampoco. Me dio más tristeza (?) ver cómo esto alentó la homofóbia en este país y en otros. Gente presa en Moscú por expresar solidaridad. Un número importante de personas en Twitter diciendo que matar gays no es delito. Amenazas de muerte contra personajes públicos que están por fuera del closet. Este malestar no lo quitan corazoncitos pendejos de colores ni caritas tristes en Facebook. Que los magistrados se metan por el culo los derechos que nos creen haber dado. Yo no quiero derechos en un papel si matar maricas es aplaudido públicamente y en privado. Si me pregunta le cambio el poder casarme y adoptar porque mi suegra no esté muerta del susto por la posibilidad de que a sus dos hijos (me considera uno) les pase algo porque algún hijueputa se sintió alentado a expresar su odio. Me duele el silencio. El silencio que muchos no guardan cuando hay un atentado en Europa o niños que mueren de hambre en la Guajira. Son silencios extraños. Es como si a esta sociedad le doliera menos (a los que les duele) cuando los muertos son de segunda o de tercera en nuestra escala moral. Tengo rabia, tengo miedo y tristeza. Todo eso se entremezcla en la garganta y es por eso me atoro.

Luego de escribir esto sigo igual de congestionado. Escribir no sirve para nada.

2 comentarios sobre “36

  1. Ya que estamos en desahogos aprovecho para desahogarme por algo que pasó inadvertido pero que a mí me rayó muchísimo: el trino de rechazo hipermegatibio de Santos. Unas condolencias a Obama (como quien dice, ese es por allá, no es con nosotros), sin una mención ni directa ni indirecta a la homofobia ni a la comunidad LGBT. Hasta Marta Lucía Ramírez fue más certera en eso. Clara fue antes de que amenazaran a una de sus ministras. No sé si después habrá dicho algo. Pero eso solo hace más evidente lo torpe y cobarde de intentar borrar el contenido evidente de odio de esa violencia que prefirió dejar innominada.

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  2. Sí sirve Arturo; sirve para que los que estamos de acuerdo pensemos más; sirve para que los que no están de acuerdo duden o al menos miren otras cosas. Sirve para no dejar pasar todo en vano. No soluciona mayor cosa; los muertos seguirán muertos; los maricas seguirán siendo maricas para los que los condenan. Y los que nos escandalizamos seguiremos impotentes aunque nos duela. Pero sirve.

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