Breve Manual para Superar la Depresión

Esa mañana me levanté a las cuatro invadido por la ansiedad y sin pensar salí corriendo a tirarme por el balcón. No sé qué pasó en ese momento pero alcancé a pensar: esto es un cuarto piso, si me tiro voy a quedar paralítico y no se me va a quitar la depresión. Llevaba como un mes con una depresión que venía empeorando tras una larga y dolorosa manía psicótica. Me quedaba catatónico por momentos. Como jugando a los congelados con la diferencia que no era un juego, el cuerpo no me respondía. Los pensamientos suicidas eran cada vez más intensos.

Sólo el que ha vivido la depresión en carne propia sabe el infierno tan hijueputa que es eso. Para los demás es difícil de entender, algunos se esfuerzan más, otros se esfuerzan menos.

Esa mañana decidí internarme en el hospital. No me parecía justo que Carlos tuviera que lidiar con esa angustia. En el hospital las cosas no mejoraban. Estuve hospitalizado por un mes mas o menos. No podía dormir, los episodios catatónicos eran más frecuentes y aterradores. Me sentía como un muerto, un fantasma ocupando un maniquí. Trastorno depresivo mayor recurrente y trastorno bipolar tipo I. Ese fue el diagnóstico. Vi gente muy tostada en esa clínica, eso no ayudaba mucho tampoco.

Si la cosa es muy grave es posible que le toque internarse en un hospital. No hay ninguna garantía de que se mejore, pero puede ser lo más prudente para usted y para los suyos.

No vamos a hablar mierda, superar la depresión es jodidísimo y nada garantiza que uno no recaiga. A mí me costó dos años de mucha dedicación. Yo lo veo como la diabetes (por ejemplo), la medicación es necesaria pero, de lejos, no es suficiente. Tampoco hay una cura, el fantasma siempre está ahí, esperando a que uno dé el papayazo. El mejor tratamiento es un cambio de hábitos y eso es muy difícil de lograr. La ecuación suena simple: hay que sumar muchas pequeñas cosas que ayuden y restar muchas pequeñas cosas que hagan daño.

Voy a contar algunas de las cosas que sumé y resté y que a mí me sirvieron.

Medicación. Mientras estuve hospitalizado hicieron varias juntas médicas para ver qué hacían conmigo. Me probaron medio vademécum psiquiátrico: citalopram, clozapina, quetiapina, antipisicóticos de segunda generación, catalizadores, ativan, remerón. La psiquiatría tiene mucho de ensayo y error. Conmigo se dieron garra. Finalmente para dormir me empezaron a dar clonazepam al piso: veinte gotas (sin mayor efecto). Consideré la terapia electro-convulsiva al ver que algunos compañeros de cautiverio  salían como nuevos después de la formateada. La formateada es literal porque se pierde algo de memoria. Finalmente mi médico tratante decidió cambiar todo el esquema y pasó al trío maravilloso venlafaxina-litio-clonazepam. Una dosis alta de venlafaxina, 150mg dos veces al día, para empezar. La segunda vez que la tomé ya sentía como el cerebro se reconectaba y como el cuerpo volvía a obedecer. La depresión no se me quitó pero pude salir de la clínica con una incapacidad en casa. He venido tomando desde hace tiempo ya venlafaxina 37,5mg inter-diaria y dos gotas de clonazepam en la noche. En una semana me quitan la venlafaxina del todo. La medicación no le va a quitar ninguna depresión, pero sin eso no creo que se pueda. No se ponga de necio, de rebelde, deje el puto ego a un lado (el ego de por qué a mí, yo puedo sin eso y otras idioteces), vaya al médico y tómese la puta pepa.

La gente. En mi caso tener una persona que se puso en la disposición de entender sin juzgar fue de gran ayuda. Carlos tiene una inteligencia emocional gigantesca. Sin ningún misterio me ayudaba a pararme, a vestirme pero pidiéndome completar algunas tareas como lavar la loza, doblar ropa, cosas así. No entraba en angustia al verme mal, lo asumía con naturalidad y siempre estuvo en la dinámica de entender. Me ayudó con compasión pero sin condescendencia. No me imagino sobrellevar una depresión con alguien cantaleteando porque uno no se para de la cama, porque debe ser que no toma vitaminas (me lo dijeron) o porque le hace falta oficio (también me lo dijeron). Reconectarse con la vida social es obligatorio. A mí siempre me ha dado mamera esa parte pero hay que obligarse a ver a los amigos, a la familia. Grupos pequeños, periodos cortos. Como mi trabajo es con gente (soy profesor) eso ayudó en mi recuperación y me sigue ayudando. Mantenerme alejado de las redes sociales también fue muy bueno. Esa recompensa que recibe el cerebro por el like y por el corazón no es saludable, esas relaciones vacías del Twitter y del Facebook me hacían sentir más sólo, más miserable. Hay que retomar o crear la actividad social, pero la de verdad. Así sea un poquito y forzado, no importa.

Drogas. No es un mensaje moralista, pero aléjese de las drogas. Después puede retomar algunas si quiere, con moderación. Por ningún motivo consuma alcohol. Suspéndalo totalmente, ni una gota, ni una cerveza. Nada. El alcohol es un depresor el hijueputa. Yo entiendo: el dolor de la depresión es tan grande que uno quiere anestesiarlo, pero la factura que pasa el alcohol es grande. Con los dichosos efectos medicinales de la marihuana preferí no arriesgarme. La coca produce depresión, en el hospital había casi un pabellón completo de culicagados totiados por la coca. El tinto en la mañana ayuda, en la tarde no tanto. Deje de fumar. Eso me ayudó mucho, la ansiedad y la depresión como que se dan la mano y se ayudan las muy gonorreas. El cigarrillo produce mucha ansiedad.

Alimentación. Deje el azúcar añadido en la comida (dulces, salchichas, etc). Realmente es otra droga y debería estar arriba. Eso hice yo. No solo mi salud mejoró muchísimo y no sólo bajé diez kilos, mi ansiedad disminuyó considerablemente. No tengo ninguna fuente científica que ratifique lo que estoy diciendo, pero estoy convencido que dejar el azúcar y comer mejor (bajarle a los fritos y a la carne) a mejorado muchísimo mi salud mental y mi estado de ánimo. No pierde nada con intentarlo, si no le ayuda a la cabeza, al menos hace algo por su cuerpo.

Sueño. Cuide el sueño, 8 horas de sueño en la noche. Noche que paso mal, dos día que paso muy mal. Dos noches sin dormir en mi caso ya me mandan a la clínica. El sueño repara la cabeza, si le toca tomar algo más fuerte para dormir, hágalo. No se ponga a trasnochar ni a mariquiar con eso.

Ejercicio. Nunca pude realmente con el ejercicio. Hacer ejercicio muy demandante me ponía peor. A mí me sirvió más caminar, montar bicicleta, hacer yoga, meditar, respirar. Aire libre, mucho aire libre, parques, árboles, naturaleza. Creo que eso sirve más que ir a romperse la madre en el gimnasio.

Paliativos. No conozco muchos paliativos saludables, nada quita del todo el mal rato, pero si hay formas de disminuir el dolor de forma natural. Una taza de chocolate Luker sin azúcar cargado reconforta cantidades. Dar una vuelta. Hablar con alguien.

Motivación. Antes de la depresión me gustaban muchas cosas: estudiaba saxofón, escribía, estudiaba matemáticas, me gustaba leer, pintar, la política. Cuando apareció la depresión ya no me gustaba nada pero tenía que cumplir con un contrato que me obligaba a terminar mi doctorado en matemáticas. Al principio podía pasar toda una tarde sin poder factorizar bien una cuadrática. Era frustante tener que aplicar el Teorema de Punto Fijo de Schauder en esas condiciones. Fueron muchos meses en ese estado, Carlos me decía: estudia hoy un poquito y ya. Solo pude recuperar la escritura y las matemáticas, pero debo decir que por las matemáticas siento ahora una pasión mayor que antes de la depresión. Es como el único saldo positivo. Si hay alguna disciplina en la que está (o estaba) inmerso (dibujo, escritura, matemáticas, gimnasia), oblíguese a practicar un poquito todos los días, así sean bobadas. Si no, invéntese una cosa en la cual encarretarse, no importa, no le va a gustar, oblíguese de a poquitos con ese pasatiempo. Haga de cuenta que toca volver a nacer, volver a empezar, volver a inventarse.

Animales. Ya habían pasado como dos años pero no estaba del todo bien. Tenía una perra y una gata (todavía). Odiaba sacar la perra y la gata casi no me quiere. Finalmente me encontré a Tris Alberto en una jaula y me lo traje. Tris Alberto fue el último empujón que me hacía falta para salir de la depresión.

Todavía paso malos días pero ni comparación. Siempre estamos en alerta con Carlos y tratamos de restar factores que puedan detonar algo más grave. Vivir con trastorno bipolar es vivir haciendo malabares, jugando con pequeños pesos y pequeños contrapesos tratando de no perder nunca el equilibrio. Al principio es agotador, pero uno se acostumbra.

trisyyo
Tris y yo

 

 

34 comentarios sobre “Breve Manual para Superar la Depresión

  1. Gracias! Sus palabras me abrigan, su tono me encanta, comparto cada consejo. Me alegra que haya encontrado la manera y que se anime a compartirla. Deberiamos hablar mas de esto, compartir lo que nos pasa en este mismo tono y sin tabú.

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  2. Gracias por compartir Arturo, por mi experiencia personal y profesional (soy médica) encuentro en el ánimo, un tema complejo, retador y que merece todo el esfuerzo, sé que es un trabajo del día a día, de escucharse a uno mismo, de atenderse a uno mismo, de sumas y restas cómo escribes. Sigo estudiando al respecto, y encuentro en tus palabras la bitácora de un valiente viaje, gracias!

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  3. No sos el único, tengo diagnostico Tab II y parte de lo escrito sintetiza mi año. Una vez superada mi primera crisis seguí juiciosa, pero me lo creí demasiado por el avance en esos años del cual viven orgullosa mi familia y mis amigos mas cercanos puesto que fue muy rapida disminuí la ulitima dosis de quetiapina oficialmente recetada de 200mg a 100mg (ambas son porciones minimas…pero pues el ego y el odio de dormir involuntariamente 10 o12 horas, yo con 8 tengo..o tenía, volvi a hacer caso hace un mes a la receta de mi médica ), la psiquiatra me mando a psicoterapia y no le hice caso, tuve ciertos problemas y no supe manejar mi comunicación en algunas areas de mi vida, el costo a nivel profesional y fisico termino siendo “alto”..con un costo “innecesario”. Ojala tu iniciativa de compartir tu experiencia pudiera tener un impacto mas amplio de lo pensado.

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  4. Hola, estudio Matemáticas, estoy en la maestría. Lo intento. Adquiero un ritmo y luego siento un agotamiento abrumador. Estoy en uno de los peores últimos momentos. No siento el suicidio pero una idea permanente de ¿para qué vivir?. Alguna manera de que pueda contactarme con usted? Qué pena ser egoísta de esta manera. Encontré este artículo en un post de Vladdo. No lo iba a leer pero no quiero estar así. No quiero hacerle más daño a una persona que adoro con el alma. Estoy en mi cama sin poder moverme y tengo clase y no puedo. Simplemente no puedo. Le agradecería en el alma una respuesta.

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    1. Juliana: no soy el destinatario de su pedido; y quizás no esté en posición de ayudarle, pero te cuento lo que sé a partir de mi propia experiencia.
      Me identifico en mucho con lo relatado: cuando eres una persona que tiene períodos en los que te sientes poderosa, creativa, interesada en muchos temas, sensible al arte, a la música a lo sublime de la humanidad y luego , sin mucho aviso, tienes períodos en los que sientes que no puedes, que nada tiene mucho sentido, que te abraza una angustia inexplicable, o tienes malgenio permanente por nada…entonces eres bipolar.
      Ser bipolar, es como tener cualquier enfermedad ordinaria, así el mito aceptado es que es de locos y la persona que la padece es un flojo, un raro o un desquiciado.
      Buscar ayuda médica de un buen siquiatra es importante: ese padecimiento es principalmente un desequilibrio químico cerebral. Es importante restablecerlo bajo la tutela de un buen siquiatra.
      Después, todo lo demás ayuda y hay que mantenerlo: ejercicio, alimentación, socialización, terapia sicológica de apoyo, apoyo familiar, amar una mascota. Regresar, recuperar y mantener las pasiones, pero sin excesos.
      Entender, como repetía el papa hace poco copiando de un texto leído por una niña con discapacidad, que solos vulnerables y eso es lo que expresa nuestra humanidad; que debemos respetarlo y cuidarnos para no sufrir demasiado.
      Un abrazo.
      Luis Fernando

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    2. Hola Juliana, si quieres podemos hablar yo he vivido lo mismo (Estoy terminando mi maestría en Ing. automotriz). He sentido lo mismo y me pregunto frecuentemente que sentido tiene la vida si finalmente vamos a morirnos. Yo afortunadamente ya estoy saliendo de esto, podría darte algunos consejos antes de que tus pensamientos empiecen a ser cada vez mas autodestructivos.

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  5. No se ni por donde empezar. Me siento tan pero tan identificada. Llevaba dos años haciendo negación de mi enfermedad y diciendo “soy médico esto no puede pasarme a mi”… cuando empecé a perder el sentido de la vida y a evaluar el no estar en ella… me curtió el pánico y me hospitalicé. Ya fuera y después de una muy fuerte dosis de humildad, no me siento muy diferente que al principio ( solo más medicada) y solo quisiera preguntar:
    ” alguna vez la melancolía se va”?
    Pd: consejos seguidos al pie de la letra.
    Gracias por su experiencia.

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    1. La melancolía como esa tristeza profunda que ahoga de repente y te tumba al piso sin previo aviso, sí, esa desaparece. La tristeza en cambio va y viene, como a todo el mundo. Solo que a uno, cuando viene, viene más duro, pero se aprende a manejar.

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  6. Me siento 100% identificado con tu historia, aunque el costo de no saber lidiar a tiempo esta situación fue mayor. Gracias por señalarnos el camino a seguir desde tu perspectiva.

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  7. Esta enfermedad es muy tenaz tanto para el que la sufre como para la familia. Mi niña de 17 años la padece, llevamos casi dos años luchando, ella era una excelente alumna con un entusiasmo increíble hacia la vida y un dia plop todo cambió como quien baja un switch. Poco a poco se fue apagando y hubo que medicarla, dejó el colegio y fue como tu dices empezar de nuevo, ella se aferró a mi de una manera impresionante a tal punto que no dormia sola, mi esposo tuvo que mudarse al cuarto de ella, hasta que poco a poco con ayuda de la psicoterapia y medicamento para la depresión ha logrado algo de estabilidad. Su lucha es muy fuerte, es una guerrera y lo son todos los que la padecen porque no es nada fácil es por eso que testimonios como el tuyo son valiosisimos para entender y aprender acerca de la depresión y ansiedad y como los que estamos alrededor debemos actuar. Gracias de corazón.

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  8. Hijo amado, tu valentía y el amor del Carlitos, con su paciencia y especial sabiduría lograron que salieras adelante. Te amo, te admiro y te respeto profundamente y sé que tu historia sobre qué es la depresión y cómo manejarla tomándose los medicamentos sin sentir vergüenza por tener que hacerlo y aceptar que es a una enfermedad con la que hay que aprender a vivir, sirve de consejo para mucha gente.

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  9. No todos los bipolares son depresivos y a los depresivos los deberian sacar del concepto bipolar. Los depresivos son depresivos y ya los bipolares somos los que tenemos dos condociones extremas demasiado high y la parte depresiva. La depresion es mas facil de tratar por que en alguna medida no se salen de los estereotipos. Para los que estamos mas tiempo high es muy dificil encajar tenemos la tendencia usar y mezclar drogas psicoactivas y tenemos conductas sexuales que salen de lo normal. Nos cuesta el llevar el hilo en una conversacion tambien podemos transpasar la delgada linea entre la realidad y lo que nos imaginamos somos explosivos y violentos y en un arranque nos podemos suicidar.

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  10. Me pasó algo similar a usted, desperté decidido a lanzarme desde una ventana, la racionalidad me funcionó en ese momento y me convencí de que necesitaba terapia, para no dejarlo pasar como algo sin importancia se lo comenté a mi esposa para obligarme a afrontar la situación, esconderlo no hace sino empeorar la situacion, ahora me siento mejor pero hay días en los que es tan difícil vivir. Buscar ayuda y entender que la depresión es otra enfermedad como sufrir de la presión aliviana un poco la sensación de sentirse sólo en el mundo. Hablarlo, lo mejor es hablarlo hasta que se canse. Muy buenos consejos, los aprecio mucho y trataré de incorporarlos a mi rutina.

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  11. Hola Arturo, me gusto mucho tu historia, me siento muy identificada. Actualmente estoy terminando una maestría en Ingeniería Automotriz en México, el ambiente y mi predisposición genética me han llevado al borde de la muerte. Yo también estuve internada y creo que en esa parte de la historia faltó mencionar que la experiencia no tiene nada que envidiarle a una historia de terror en donde muchos gritan a media moche y durante el día algunos esquizofrénicos hablan con sus amigos imaginarios…
    Yo tomo una medicación muy parecida a la que te funcionó a ti Venlafaxina-lamotrigina-clonazepam, y pues no estoy perfecta.. a veces tengo recaídas, pero cada vez son menos frecuentes, me agrada mucho que personas tan inteligentes como tú hablen de su historia abiertamente…. por que aquellos que sufren del “síndrome de normalidad” nos consideran locos e incapaces de desarrollarnos profesionalmente o académicamente.
    Finalmente te dejo con algunas de las reflexiones que hice cuando estuve internada:
    -Lo peor del suicidio es NO morir en el intento.
    -Lo peor de sobrevivir es el costo económico, creo que era más barata la repatriación.
    -Las personas locas son aquellas que no son conscientes de su realidad… osea que yo sólo estoy descuadrada.
    -A veces no se si sea mejor quedarme en este “HOTEL”
    -Cada día, una vida.

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  12. que bueno el artículo, me gustaria hablar con alguien porque estoy pasando por lo mismo en este momento y estas semana han sido muy duras ha punta de pastas y terapias y como ustedes saben uno en estos momentos necesita mucho apoyo

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  13. Muchas gracias por este honesto escrito. Felicito tu valentía y tu determinación. También es clave que tengas el cuidado y el apoyo de alguien que te ayude sin juzgar. Gracias por enseñarnos a partir de tu experiencia.

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