Roma

Anoche vi Roma. Hace rato no me llegaba tan hondo una película. Pensaba en escribir algo para este blog, pero me daba pereza por lo dificultoso de expresar lo que esta película movilizó en mí, hasta que leí esta entrada de Andrés que me anima a hacer lo propio. No voy a tratar de explicar aquí lo inefable (hay que ver la película), y pues eso fue lo que me atrapó desde el primer instante: toda la película es una reivindicación del cine en tanto expresa en múltiples continuos conectados (ver post de  Andrés) lo que no es posible sólo con palabras. El cine de cierta forma es un continuo de fotografías, Roma es más bien como una fotografía de continuos. Mientras la película me sumergía más y más en cada continuo en una conexión profunda con los personajes aparecía un despertar, un momento de pequeña iluminación súbita, un despertar nuevamente a la realidad ordinaria: el terremoto, el hombre bala, el incendio… la película está llena de momentos así. Esto empata un poco con el manejo de la tensión: cuando uno espera que los momentos de tensión desemboquen en el típico melodrama latinoamericano, lo que obtenemos es una respuesta humana en el sentido más puro y profundo de la palabra. Algunas escenas me quedaron impresas como con sello seco. La superposición de una estética greco-nipona de la desnudez de Fermín me cortó la respiración, el maestro que es sensei de artes marciales y luchador mexicano al mismo tiempo es muy cómico, la sordera y desolación del parto de Cleo y por supuesto la escena de la playa que me hizo romper en llanto.

Esta película me llega hondo porque yo soy ese niño rubio de clase media criado por G., por M, por E. Porque es mi historia así no sea mi historia. Porque hay mujeres que han renunciado a sus hijos por mí y me han dado el amor que les correspondía a ellos. Por eso Roma me llega tan hondo.

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2 comentarios sobre “Roma

  1. Quedé de nuevo sin aire al pensar en esas escenas de Roma evocadas en este post. Y por la evocación de esas mujeres que han renunciado a sus hijos por criarnos a los de la clase media latinoamericana. Qué impresionante visto así. Su frase “El cine de cierta forma es un continuo de fotografías, Roma es más bien como una fotografía de continuos” me parece que resume de manera epigramática y perfecta la película.

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  2. Pensé mucho en Conversación de la Catedral de Mario Vargas Llosa. Una empleada doméstica conoce las entrañas de los movimientos políticos en la dictadura del Perú. Lo triste y gracioso es que no entiende nada de lo que ocurre. Finalmente se muere y deja a su hijita Amalia. El opus magnum de Llosa, sin duda.

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